martes, 31 de julio de 2012

Farkas es simplemente un tipo que las vio difíciles

Farkas es simplemente un tipo que las vió difíciles, también sintió hambre, envidia por los que tenían más, y ambiciones de crecimiento personal y prosperidad.
Hay mucha gente así en Chile, con el mismo cociente intelectual, talentos y oportunidades, pero no triunfan. ¿Por qué?
Las explicaciones son muchas, pero yo las resumo en estos puntos sencillos:

1. El tipo TRABAJA, de verdad. No saca la vuelta como los empleados que salen a fumar un pucho a la calle a media mañana. Su tiempo vale más que el de sus empleados, y pierde mucho más $$$ que nosotros, si se durmiera una siesta en el escritorio a media mañana.

2. Se fue a un país desarrollado como EE.UU. con un PGB cientos de veces mayor al Chileno, y una población 30 veces mayor. En esas condiciones, cualquier negocio tiene mejores posibilidades de surgir que en Chile.

3. El resto es realimentación positiva: trabajas duro al principio, te empieza a ir bien, ves resultados, crees más en tu proyecto, le dedicas más esfuerzo, ves mejores resultados, te vas creyendo el cuento, conoces buenos clientes y socios, te sientes capaz de mayores metas, trabajas más duro, sigues creciendo, etc.
El resultado es un enriquecimiento del bolsillo y de la psique. Los pobres sólo ven (vemos) el externo, los autos y relojes, pero no captamos la sensación de poder y paz interior de alguien que sabe que tiene control casi total sobre su vida y la de otros.

En Chile el proceso es de realimentación negativa: trabajas duro al principio, te cuesta captar clientes, te cuesta captar socios o apoyo financiero, no hay flujo de caja, te sientes bajo el agua, conteniendo la respiración, sigues sin flujo de caja, te frustras, trabajas más duro, no ves resultados, te vas decepcionando, te endeudas, renuncias a tu proyecto, buscas un trabajo de oficina para pagar tus deudas, y terminas con una mentalidad menos ambiciosa, desconfiado, precavido y medio pesimista…como todo Chile.

Los ricos resentidos aprovechan su éxito como una oportunidad de desquitarse de la sociedad, y el dinero amplifica sus peores rasgos de personalidad, que escondían mientras eran más pobres.
Son los ricos clasistas/racistas o avaros, que en el fondo odian a los demás. En el fondo son los mismos pobres resentidos de antes, que ahora visten camisas más caras.

Otros toman la riqueza como un complemento a una vida que tenía riqueza interior desde mucho antes, generalmente vienen de familias sanas, fueron criados con cariño y con una confianza sana en si mismos, independiente de la extracción social.
Esos son los ricos sencillos, que reparten billetes en la calle, hacen donaciones anónimas, o se dedican a devolver lo ganado a la sociedad a través de fundaciones o aportes a la cultura.

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